EDGARD VARÈSE
Varèse en su estudio de Nueva York (ca. 1955)
Edgard Varèse (1883-1965) es uno de los compositores más prestigiosos e influyentes de la música del siglo XX, siendo su obra una de las más originales y vitales de la música del siglo pasado de la que fue pionero e impulsor de la música electrónica.
Con apenas un catálogo de doce obras concluidas (salvo Nocturnal) que equivalen aproximadamente a dos horas de música, todas ellas escritas entre 1920 y 1960. Todo su catálogo anterior se perdió o fue destruido excepto la canción Un grand sommeil noir (1906), para voz y piano. Varèse pertenece a la generación denominada como “Experimentalistas” sobre todo norteamericanos, dentro de las llamadas “Vanguardias históricas” entre los que se encuentran entre otros: Carl Ruggles (1876-1971), Henry Cowell (1897-1976), Conlon Nancarrow (1912-1997), Lou Harrison (1917-2003) o Harry Partch (1901-1974), siendo el primero de todos ellos Charles Ives (1874-1954).
Varèse nació en Francia, tras estudiar en París viajó a Berlín donde conoció a Ferruccio Busoni (1866-1924) y Richard Strauss (1864-1949), emigrando finalmente a Estados Unidos en 1915, a los 32 años donde adquirió la nacionalidad americana y trabajó principalmente durante toda su carrera alejado del serialismo, lo que hizo que no fuera internacionalmente valorado en Europa hasta la década de 1960. Varèse influyó a compositores tan destacados y dispares como: Chou Wen-Chung o André Jolivet (sus dos únicos alumnos directos), John Cage, Olivier Messiaen, Karlheinz Stockhausen, Joan Guinjoan, etc., Frank Zappa o John Zorn.
Su estética musical se origina fundamentalmente en las texturas, planteadas como bloques de sonidos, descartando la melodía como elemento diferencial en la composición, dando protagonismo a otros elementos como el ritmo o el timbre (además de las articulaciones, las dinámicas, el rango o la espacialidad), siempre dentro de estructuras multiseccionales alejadas de cualquier análisis armónico o formal estereotipado dentro la de música occidental, el cual siempre debe de ser definido por secciones con más o menos relación.
El ritmo en Varèse es desarrollado a través de pequeñas células a las que somete a principios de adición y sustracción de notas, aumento y disminución de valores, además de la variación de las medidas internas de estas células con el consecuente efecto de irregularidad y sensación de desfase o rubato rítmico, con notas de adorno añadidas evitando la repetición de valores y en todo caso reiteración de patrones rítmicos regulares.
Sus instrumentaciones tienen predilección por instrumentos de membrana (timbales, bombos, cajas, tarola…), planchas metálicas (platos suspendidos, gongs, tam-tam), pequeña percusión (triángulo, castañuelas, pandereta, cascabeles, wood block), latinoamericanos (bongós, claves, cencerro, guiro…), accesorios o de efecto (lion roar, yunque, látigo, carraca, cadenas, cocos…), sirenas de bomberos, además de instrumentos de láminas: xilofón (1921, 1927, 1954), vibráfono (1954), glockenspiel (1921, 1927, 1954), campanas tubulares -chimes- (1931, 1954) y de teclado: piano (1931) y celesta -glockenspiel a clavier- (1931).
El lenguaje notacional y sonoro de Varèse viene determinado por multitud vías que van desde Hector Berlioz, Ferrucio Busoni, el propio Richard Strauss, Igor Stravinski o Claude Debussy, entre otros, a la Música futurista de Luigi Russolo (sin bien la criticó directamente en más de una ocasión), Heitor Villa-Lobos y Alejo Carpentier, quién le dio a conocer la música de Alejandro García Caturla y Amadeo Roldán, además de otras música africanas y asiáticas.
Varése utiliza habitualmente varios instrumentos (al menos dos) en torno a un ejecutante, escrita detalladamente dentro de una notación convencional (redonda) lineal diastemática con sin clave o con clave neutra (monograma, bigrama, etc.) para los instrumentos de sonido indeterminado, destacando la dirección de las plicas (arriba y abajo) para una mayor claridad, y pentagrama con clave de Sol en segunda línea o clave de Fa en cuarta línea, para los instrumentos de sonido determinado (a pesar de no utilizarlos de manera convencional), detallando en todo momento el tipo de baquetas (timpani stick, wire brush, sponge stick…) e incluso forma de ejecución (le roulement très serré; l.v.; rim-shot…). Los redobles siempre son anotados como semifusas, a veces combinados con una línea ondulada análoga a la escritura tradicional del trino (aunque sin la especificación tr). Otros efectos anotados son: glisandi (lion roar) y clusters (piano).
Aunque la nueva concepción musical de Varèse aparecía ya en su primera obra escrita en Estados Unidos, Amériques (1921; rev. 1927), su punto álgido lo alcanzó en una serie de composiciones que escribió años después para conjuntos instrumentales con especial predilección por los instrumentos de viento y percusión como: Offrandes (1922), Hyperprism (1923), Octandre (1924) o Intégrales (1925). Tras Arcana (1927) para orquesta, Ecuatorial (1933), para voz de bajo y grupo instrumental, incluidos dos theremines y Density 21,5 (1936) para flauta solo. Varèse no volvió a componer nada nuevo durante veinte años, siendo en 1954 cuando volvió a finalizar una composición estimulado por la reciente disponibilidad de las cintas de grabación y de novedosos instrumentos electrónicos cuando creó Desserts, donde combina secciones electrónicas con las puramente instrumentales.
Su siguiente obra fue Poème électronique (1958) una obra totalmente electroacústica. Esta obra le fue encargada para ser transmitida por más de 400 altavoces que ocupaban la totalidad del interior del Pabellón Phillips diseñado por Le Corbusier (1887-1965) para en la Exposición Universal de Bruselas de ese mismo año. Finalmente, Nocturnal (1968) fue revisada y completada póstumamente por Chou Wen-Chung (1923-2019).
Pero sin duda la obra más importante y de universal proyección fue Ionisation (concluida en París en 1931), escrita para trece percusionistas con cuarenta y un instrumentos de percusión (entre los que destacan dos sirenas, lion roar o piano). Si bien con precedentes (Tcherepnin, 1927; Scelsi, 1929-30; Roldán, 1929-30), Ionisation está considerada como la primera pieza para esta formación instrumental de la historia. Fue estrenada el 6 de marzo de 1933 en el Carnegie Chapter Hall de Nueva York con la dirección de polifacético Nicolas Slonimsky (1894-1995), a quién está dedicada y un grupo de percusionistas, instrumentistas y compositores entre los que se encontraban: Carlos Salzedo (arpista), Henry Cowell, William Schuman, Wallingford Riegger o Paul Creston (compositores). Al mes siguiente se estrenaría en La Habana (Cuba).
Estreno de Ionisation en La Habana, dirigida por Nicolas Slonimsky, abril de 1933.
Por su parte, el estreno en Europa tuvo en el marco de los Cursos de composición de verano en Darmstadt (Ferien Kurse für Neue Musik), dirigida por Hermann Scherchen (1891-1966), el 20 de agosto de 1949. Además también se interpretó posteriormente el 26 de agosto de 1966 bajo la dirección de Bruno Maderna (1920-1973).
El estreno en España fue más de cuarenta y cinco años después, el 25 de enero de 1978 en la fundación Juan March por iniciativa del Grupo de Percusión de Madrid dirigido por José Luis Temes (n. 1956).
Con anterioridad Georges Van Gucht (n. 1933), director de Les Percussions de Strasbourg en ese momento, realizó con éxito una versión de la pieza para seis percusionistas con el consentimiento del compositor, estrenándose el 11 de noviembre de 1967 en la radio de Südwestfunk de Baden-Baden (Alemania). Este mismo proceso de reducción a seis percusionistas también lo realizó el propio José Luis Temes a mediados de los años 70’, lamentablemente esta partitura no se conserva.
En cuanto a su grabación, han sido muy numerosas las que han realizado directores y percusionistas, siendo la primera la realizada por Columbia Records en 1934, dirigida por Nicolas Slonimsky y en la cual el propio compositor estuvo a cargo de las dos sirenas prestadas por el Cuerpo de bomberos de Nueva York. Otros destacados directores que han registrado la obra han sido Waldman, Price, Craft, Boulez, Cerha, Mehta, Lylloff, Des Roches, Lyndon-Gee, Nagano…
Primera grabación de Ionisation (Columbia, 1934)
Ionisation es la primera obra para un amplio grupo de instrumentos de percusión, ejecutados por trece instrumentistas, con sonidos indeterminados y ruidos, desarrollada a través ritmos cartesianos (sin referencias folklóricas) y bloques de sonidos estáticos, los cuales presentan una novedosa sonoridad nunca escuchada hasta ese momento en el panorama de la música occidental, cuestionando a partir de su estreno un nuevo concepto estético-musical que marcará un antes y después en la historia de la música.
Si bien el manuscrito de Ionisation se encuentra en la Biblioteca Pública de Nueva York, actualmente todo su catálogo está publicado por la editorial Ricordi (desde 1957), si bien la obra fue publicada por Max Eschig en 1943 y está disponible en alquiler (partitura y particellas) a través de Boosey & Hawkes. También es interesante destacar la reimpresión de la editorial neoyorquina Colfranc Music Publishing Corporation de 1956, la cual incluye sugerencias en cuanto a la interpretación de Morris Goldenberg, así como un breve análisis de Nicolas Slonimsky. Esta misma versión de incluye en el método Modern School for Snare Drum (Warner Chappell Music), publicado un año antes de Morris Goldenberg.
Primera grabación en video de Ionisation (1966)
Ensemble instrumental de musique contemporaine de Paris
Director Constantin Simonovic.
BIBLIOGRAFÍA
CASCALES, Claudio (2023): Temario percusión, Ediciones Cruz-Guevara
GINER, Bruno (2021): Edgard Varèse, Bleu nuit
MACDONALD, Malcolm (2003): Varèse, Kahn and Averill
MADERUELO, Javier (1985): Edgard Varèse, Círculo de Bellas Artes
VAN SOKELMA, Sherman -Editor- (1979): The New Wolds of Edagar Varèse, Institute for Studies in American Music Department of Music School of Performing Arts Brooklyn College of the City University of New York.


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