miércoles, 26 de octubre de 2011

PATRIMONIO MUSICAL DE LA REGION DE MURCIA





UNIDAD DIDÁCTICA 4
2º E.S.O.

PATRIMONIO MUSICAL
DE LA
REGIÓN DE MURCIA
© Claudio Cascales

1. EL FOLKLORE DE LA REGIÓN DE MURCIA

 1.1 Introducción

Existe en la Región de Murcia una gran variedad y riqueza  folklórica, de la que surgen cantos y bailes de origen antiquísimo, de un valor único y extraordinario debido fundamentalmente, a la a) gran HERENCIA cultural que han dejado a lo largo de la historia todos los pueblos que han pasado por el sureste español –íberos, fenicios, griegos, cartagineses, romanos, visigodos, árabes, judíos…-, y al mismo tiempo, b) las fuertes INFLUENCIAS -andaluzas, manchegas y valencianas,- aun así, podemos asegurar que Murcia tiene su propia y definida personalidad, en cuanto a folklore musical se refiere. 

1.2 Música Vocal (Canciones)

 PROFANAS

Los Cantos de Laboreo tienen una gran importancia por su relación con el trabajo que ejecutan los campesinos o “güertanos” en cada una de sus labores específicas, generalmente ser sector primario y secundario (Cantar “der Labraor”, Cantos de Trilla, de Siega, de Vendimia, de diferentes oficios). Se caracterizan por ser cantadas sin acompañamiento, yendo desde una rítmica libre al ostinato rítmico, con el fin de marcar el propio ritmo del trabajo.

Las Canciones de Cuna o Nanas, de tradición sefardí, son cantadas por mujeres al recién nacido, estando sus letras dirigidas al niño para que este se duerma. Su ritmo es libre (sin compasear), sin acompañamiento.

La Canción Infantil, proviene por lo general de antiguos romances sefardíes, siendo en la actualidad muchas tomadas del territorio castellano, rimas, burlas, adivinanzas, suertes, juegos, dichos o refranes son las más comunes.

Los Cantes de Levante (o Cantes de las Minas): Cartageneras, Mineras, Murcianas, Levanticas; vienen generalmente del fandango, son cantes modales libres sin compás, con “toque” de guitarra. Entre los “cantaores” más conocidos de los cantes de levante podemos nombrar a Antonio Piñana (1913-1989) y Pencho Cros (1925-2007). Desde 1961 se celebra en el Antiguo Mercado Público de La Unión el Festival Internacional del Cante de las Minas.

El Trovo es una manifestación de poesía popular improvisada muy extendida en la Región murciana. El trovo fue inventado por José María Marín. Entre los troveros más importantes podemos destacar al santomerano el “Tío” David Castejón (1892-1979), conocido como patriarca del trovo, al “Tío” Juan Rita (1912-2020), quién en 2018, a sus 106 años recibió la Medalla de Oro de la Región de Murcia, a el “Patiñero” (Patiño) y Pedro Cardoso (Sangonera la verde).

RELIGIOSAS Y PARALITÚRGICAS

La manifestación vocal religiosa más importante de toda la Región murciana son los Auroros con sus cantos por excelencia: Las Salves. Las salves de textura polifónica, son cantadas por un coro de hombres, con el único acompañamiento una campana, la cual rompe la monótona sonoridad de las voces. En 2012 fueron declarados Bien de Interés Cultural Inmaterial de la Región de Murcia.

En Santomera hubo dos importantes “Campanas” (o “Cuadrillas”, tal y como se las denominaba), una en el propio pueblo y la otra en el Siscar. Juntas obtuvieron en 1956 un meritorio sexto puesto en el Primer Gran Certamen de Campanas de Auroros, organizado en su día por la extinta Radio Juventud. Actualmente son las más conocidas las del Rosario y del Carmen de Rincón de Seca y la de Santa Cruz entre otras.

Los Aguilandos, también conocidas como: “Animeras” o “Pascuas”, se caracterizan por las improvisaciones de los Guiones (troveros) de las cuadrillas, quienes repentizan sobre los más variados temas, donde no faltan las referencias a la Virgen, al Niño, a las autoridades o repasando los temas de actualidad, sin faltar los temas cotidianos y alusiones “picantes”.

Los Mayos es una antiquísima tradición pagana muy extendida en todo el mundo, donde se cantan la noche de 30 de abril para celebrar la llegada de la primavera. Posteriormente se convertirán en culto a la Virgen recibiendo el nombre de Las Cruces de Mayo.

1.3            Bailes y Danzas

En la Región de Murcia encontramos, sin duda alguna, más variedad en sus BAILES Y DANZAS CANTADAS en pareja (enfrentadas en línea y/o formando figuras). Estas son: La Parranda es el baile más típico de estas tierras. Se derivan de las seguidillas con un ritmo muy vivo y de mucha animación para el movimiento. Es en la Sierra de Segura y en el Noreste donde tiene mayor arraigo.

La Seguidilla, venida desde los campos de Albacete, aporta gran variedad de estilos en la Región de Murcia. Tenemos como ejemplos las seguidillas de Abanilla y las Seguidillas del jo y ja. Las Malagueñas murcianas, aunque se distinguen de las que se bailan en Andalucía, presentan grandes afinidades con ellas, siendo un baile reposado. Emparentado con la malagueña, el Fandango es un baile traído a nuestra Región por las cuadrillas de segadores de Andalucía.

El Zángano es un baile popular murciano del siglo XVIII, el cual presenta cierta similitud con la malagueña y la jota. Son los de la capital y El Berro los más conocidos.

La Jota toma en tierras murcianas su propio matiz y sabor. Parece, eso sí muy influenciada por aquellas de corte aragonés y con los cantes de la vecina Andalucía. Hay jotas extendidas por toda la Región: Huerta de Murcia, Lorca, Águilas, Totana, Cieza, Abanilla o Santomera.

Dentro de los BAILES INSTRUMENTALES encontramos los llamados “Bailes agarraos” o “De salón”, como Valses, Mazurcas, Polkas, Pasodobles, etc.

1.4 Música Instrumental

Así mismo también encontramos música instrumental con grandes influencias de la marcha y de los bailes de salón. Entre ellas destacamos: las Marchas de Pascua de Aledo, Sones, Huesos y Zarangotines de la zona de Caravaca y Barranda y Pasacalles en Puerto Lumbreras.

1.5 Organología y Agrupaciones instrumentales

Los instrumentos de nuestra Región se caracterizan por su brillante timbre en consonancia con nuestros cantos y bailes, propia de una idiosincrasia alegre y colorista.

a) Idiófonos. Las Postizas, los Platillos, la Castañeta, el Cántaro, el Raspador, las Campanillas y Colleron de cascabeles, la Carrasquilla y la Campana de Auroros.

b) Membranófonos. La Pandereta y el Pandero de piel de gato. Los tambores, de elaboración artesanal, son parte esencial en la Semana Santa de Mula y Moratalla con sus famosas Tamboradas, con sus Pánganas, consistentes en la “lucha” de dos tamboristas por demostrar quien aguanta más o quien toca mejor. También son característicos de estas fiestas religiosas los Tambores velados en Murcia capital.

c) Cordófonos. La Guitarra, el Guitarro, el Guitarro tenor, el Laúd, la Bandurria, el Violín, pero sin duda el instrumento más curioso de la Región de Murcia, es la Calabaza seca, hueca y alargada.

d) Aerófonos. Los instrumentos de este tipo no se dan mucho en nuestra Región, si bien destaca la Charamita (dulzaina), de doble lengüeta, -asociada a un tambor- y conocida especialmente en Caravaca, Bullas y Blanca como “El Tío de la pita”, siendo el más popular instrumentista el músico de Beniel, Antonio Morales Pallarés “El Nene”; el Clarinete y la Flauta travesera, los cuales se han hecho un hueco en muchas de las cuadrillas de la Región. También existe en la Región murciana un instrumento típico de metal, se trata de la Bocina de la Semana Santa murciana, las cuales las podemos encontrar en la procesión de los “Salzillos” todos los Viernes Santos, junto a los Tambores velados. La Caracola era un instrumento de comunicación que se utilizaba tanto para anunciar riadas como para otras actividades de tipo festivo.

Las Agrupaciones musicales en la Región de Murcia son: Las RONDALLAS también denominadas Parrandas, van generalmente asociadas a los coros y danzas (asociaciones dedicadas a la conservación y rescate del folklore murciano –conocidas, popularmente como Peñas “güertanas”-). También destacan en nuestra Región, cada día con más fuerza la CUADRILLAS. La cuadrilla consta de diez a quince músicos (guitarras,  laúd, etc., violín, clarinete e instrumentos de percusión), y un Trovero o Guion del aguilando. Las más afamadas son La cuadrilla de Aledo (con su guion, el Tío Juan Rita), la de Patiño, la de Puerto Lumbreras o la de Zarzadilla de Totana. Rondallas (Festivales de Folklore). Cuadrillas (Encuentros de Cuadrillas).

2 LA MÚSICA CLÁSICA EN LA REGIÓN DE MURCIA

La relación de la música clásica con la Región de Murcia se remonta a finales de la Edad Media, concretamente al siglo XIII con las Cantigas de Santa María, mandadas componer y recopiladas por Alfonso X el Sabio, donde las referencias a Murcia y sus alrededores son muchas, destacando sobre todas la Cantiga nº 169 (A que por nos), dedicada a la Virgen de la Arrixaca. De género paralitúrgico, en ellas podemos observar a través de sus miniaturas tanto la organología de la época, como la pacífica convivencia que en aquellos tiempos tenían en nuestra Región cristianos, musulmanes y judíos. Las Cantigas Nos 299 y 339 se refieren a Cartagena, así como otras dedicas a personajes ilustres de la época.

Ya en el Renacimiento podemos encontrar al compositor cartagenero Sebastián Raval (1550-1604), quién fue maestro de capilla de la Capilla Virreinal de Palermo y, aunque su obra está aún por estudiar, es autor de obras polifónicas religiosas, madrigales profanos y ricercares instrumentales.

Tendría que esperar nuestra Región al siglo XVIII para volver a tener un compositor de prestigio. Se trató de Juan Oliver y Astorga (1733-1830), natural de Yecla, quién fue también un afamado virtuoso del violín, desarrollando su carrera en Nápoles, Alemania, Inglaterra y España. Está reconocido como el mejor compositor español del Pre-clasicismo. Entre el siglo XVIII y el XIX, encontramos a Blas Parera (1770-1840), compositor entre otras piezas de la Canción Patriótica, convertida en 1847, en el Himno Nacional Argentino.

Ya en pleno Romanticismo la nómina de compositores murcianos crece, teniendo todos ellos una predilección por la música de salón instrumental y teatral. Entre podemos destacar a Acisclo Díaz (1837-1887), Antonio López Almagro (1839-1904), y el barítono Mariano Padilla y Ramos (1836-1906), pero sobre todos destaca la gran figura murciana del momento y quizás de todos los tiempos: Manuel Fernández Caballero (1835-1906), compositor de zarzuelas como El dúo de La africana (1893) y Gigantes y Cabezudos (1899).

Sin duda el compositor y musicólogo Mariano Soriano Fuertes (1817-1880), nacido en la capital es un imprescindible, si se quiere entender el origen de la zarzuela en nuestro país    -Jeroma la castañera (1842), El tío Caniyitas (1849)-, fundador de la revista La Iberia musical y autor de Historia de la música española desde la llegada de los fenicios hasta el año de 1850 (1855), considerado el primer libro publicado sobre la historia de la música en España.

Otros compositores que vivieron entre finales del siglo XIX y principios del XX fueron: Ángel Mirete Sanz (1832-1888), Julián Calvo García (1835- 1898), organista de la catedral de Murcia y pionero recopilador del folklore murciano, Fernando Verdú Sánchez (1845-1919), Mariano García López (1835-1906), Adolfo Gascón Leante (1852-1937), el cartagenero Manuel Manrique de Lara (1863-1929), el murciano Pedro Muñoz Pedrera (1864-1925), Marcos Ortíz Martínez (1866-1950), y Miguel Marín (1867-1929), ambos nacidos en Totana, José Verdú (1878-1950), Emilio Ramírez (1878-1956), autor de zarzuelas, piezas sinfónicas y del Himno a Murcia (1922) -con letra del poeta y periodista Pedro Jara Carrillo (1876-1927) -[himno no oficial]-, José Yuste Costa (1873-1935), y David Templado Tornero (1881-1944), nacido en Abarán.

Hemos de reseñar aquí, en el segundo cuarto del siglo XX, a un grupo instrumental murciano, famoso en su tiempo en todo el mundo, obteniendo un éxito sin precedentes en París y toda América incluidos los Estados Unidos. Se trató del Cuarteto Aguilar, agrupación de cámara poco común, ya que se componía de laúdes y todos sus componentes eran hermanos -Ezequiel, José, Elisa y Francisco-.

En pleno siglo XX, los compositores murcianos apenas se mueven de nuestra Región, teniendo reconocimientos esporádicos fuera de ella, practicando todos ellos un nacionalismo regionalista. Entre ellos encontramos al lorquino Bartolomé Pérez Casas (1873-1956), una de las figuras más relevantes dentro del panorama musical español de mediados del siglo XX, donde despuntó como catedrático de armonía del Conservatorio Superior de Música de Madrid, brillante director de orquesta: fue director de la Banda Real del Cuerpo de Alabarderos (1879-1911), de la Orquesta Filarmónica de Madrid, primer director de la Orquesta Nacional de España (ONE) y espléndido compositor: autor del arreglo del Himno Nacional de España, que estuvo en vigor hasta 1997, destacando su conocida suite orquestal A mi tierra (1905).

Mención aparte merece la utilización de música y referentes murcianos por parte de diversos compositores no nacidos en nuestra Región, como Manuel de Falla (1876-1946), en sus Siete canciones populares españolas (1914), en las cuales utiliza tres tonadas populares murcianas: El paño moruno (1), Seguidilla murciana (2) y Nana (5). Joaquín Nin (1879-1949) Vingt chants populaires espagnols (1923): Tonada del Conde Sol y Paño murciano, luego adaptadas para violín y piano y violonchello y piano, así como una de las Tres piezas para cuarteto de laúdes (1928): De Murcie, dedicadas al Cuarteto Aguilar. Y Joaquín Turina (1882-1949), quién escribió dos piezas para piano En los jardines de Murcia (Cuentos de España, 1918), y La Murciana Guapa (Mujeres españolas, 1933).

De la misma forma, Enrique Granados (1867-1916), con su ópera de ambiente murciano María del Carmen (1898), y Federico Chueca (1846-1908), y Francisco Alonso (1887-1948), con sendas zarzuelas como La alegría de la huerta (1900), y La Parranda (1928), en la que incluye el Canto a Murcia, siendo Antonio Álvarez Alonso (1867-1902), quién compuso en Cartagena el emblemático pasodoble Suspiros de España (1902).

Otro compositor a destacar sería Julián Santos (1908-1983), nacido en Jumilla, cuyo legado musical cuenta con más de cuatrocientas obras que incluyen: piezas sacras, marchas militares, operetas, pasodobles y, sobre todo, zarzuelas.

Ya en la segunda mitad del siglo, sin duda el músico murciano de más prestigio, a nivel incluso mundial, fue el concertista de guitarra Narciso Yepes (1927-1997), su reconocimiento vino por su introducción de novedosas técnicas interpretativas, con su guitarra de diez cuerdas, con las que superó muchas de las limitaciones técnicas del modelo tradicional especialmente para las transcripciones de música renacentista y barroca, haciéndose mundialmente famoso por su versión del llamado Romance anónimo, que René Clément incluyó en su película de 1952 Jeux interdits.

En menor medida podemos reseñar también al tenor nacido en Murcia, Ginés Torrano (1929-2015), quién tras sus primeros pasos en el Orfeón Fernández Caballero y diversas actuaciones de solista en el Teatro Romea, se trasladó primero a Madrid y después a Milán, teniendo notables actuaciones dentro del repertorio operístico y de zarzuela. Finalmente realizó una extensa labor pedagógica como catedrático de canto, primero en el Conservatorio Superior de Música de Málaga y posteriormente en el de Murcia.

Otros compositores murcianos que podemos destacar son José Agüera (1893-1960), José Salas Alcaraz (1897-1974), Mario Medina (1908-2008), Manuel Massotti Littel (1915-1999), autor del famoso pasodoble Coplas Murcianas, César Cánovas (1915-2010), el nacido en Orihuela Antón Roch (1916-1987), José Gómez Villa (1924-2001), Manuel Díaz Cano (1926-2007), al tiempo que fue un reconocido concertista de guitarra y después profesor, Antonio Salas Ortíz (1922-2006), Benito Lauret (1929-2005), Manuel Moreno Buendía (n. 1932), José Luis López García (n. 1933), Sebastián Sánchez Cañas (n. 1944), Emilio Molina (n. 1951), Miguel Franco y Salvador Martínez (ambos nacidos en 1962) o los compositores de bandas sonoras para películas Gregorio García Segura (1929-2003) o Roque Baños (n. 1968), ganador de ocho Premios Goya.

Siendo el compositor santomerano más importante hasta la fecha Ginés Abellán Alcaraz (1942-2024), quién tiene en su catálogo una gran cantidad de obras y métodos didácticos, así mismo es el autor de la música del Himno a Santomera (1965, haciéndose oficial en 1987), con letra de Antonio Prior García. En 1968 fundó Cuarteto de saxofones del Conservatorio de Murcia, primer cuarteto creado en España de estas características, en el que entre otros eran miembros, él mismo (saxofón soprano), otro santomerano, Manuel Montesinos Calderón (saxofón alto).

El patrimonio musical de la Región de Murcia no quedaría completo sino señaláramos, si quiera brevemente, los órganos repartidos por toda nuestra geografía, que son muchos y de mucha calidad, como el de la misma Catedral de Murcia (un Merklin-Schütze, de 1876), el de la iglesia de San Sebastián de Ricote (1743), el de la iglesia del de la Caridad de Cartagena (1845), entre otros. En Santomera contamos, en la parroquia de Nuestra Señora del Rosario, con un órgano datado del año 1926, recientemente restaurado en 2017.

3 EDUCACIÓN MUSICAL, ESPACIOS, FESTIVALES Y AGRUPACIONES DE LA REGIÓN DE MURCIA     

Hay en la Región de Murcia una amplia oferta musical educativa, desde todo tipo de escuelas y academias, tanto privadas como gestionadas por ayuntamientos y asociaciones músico-culturales, a conservatorios profesionales dependientes de la CARM: Murcia, Cartagena y Lorca; como municipales: los de Caravaca de la Cruz, Cieza, Jumilla, Molina de Segura y San Javier. Por su parte las enseñanzas superiores se concentran en el Conservatorio Superior de Música de Murcia Manuel Massotti Littel -desde 1918-, siendo en 1972 cuando obtuvo la categoría de superior.

 Sin lugar a dudas el Auditorio y Centro de Congresos Víctor Villegas (1995), en la capital, es el espacio más destacado de nuestra Región, tanto por la cantidad como por la calidad de sus eventos concertísticos. Por él han pasado en los últimos veinte años los intérpretes más destacados del panorama nacional e internacional. En Cartagena más recientemente se ha inaugurado el Palacio y Centro de Congresos El Batel.

Le siguen una red de teatros en donde se programan los más diversos espectáculos, entre los cuales la música es uno de sus principales reclamos, como el Teatro Romea y Teatro Circo (Murcia), el Nuevo Teatro Circo (Cartagena), el Teatro Guerra (Lorca), etc. También contamos con otros espacios relacionados con la interpretación musical, como el Centro Párraga, el Museo Ramón Gaya o el Centro Cultural Los Molinos del Río (Murcia), el Antiguo Mercado Público (La Unión). Para eventos y conciertos multitudinarios se suelen utilizar plazas de toros, calles, plazas y parques, estadios y pabellones deportivos y diversos espacios abiertos convenientemente acondicionados y adaptados para ello. No podemos dejar de señalar algunas salas de conciertos como Gamma, REM, Garaje Beat Club o bares con una dilata historia relacionados con el jazz como La Puerta Falsa, o el rock y el pop como La Yesería (en Murcia capital).

En Santomera contamos con numerosos espacios en los que se puede asistir a conciertos de diversa calidad, géneros musicales y aforo como son: el Auditorio Municipal Ginés Abellán y el Salón de Actos Municipal, Teatro del Siscar, la Iglesia Parroquial, Casa Grande y otros espacios al aire libre que se adaptan en infraestructuras para su normal (y legal) desarrollo.

En un lugar muy destacado ha de estar dentro de nuestro patrimonio musical, el Museo de la Música Étnica de la pedanía caravaqueña de Barranda, en el cual se encuentra la colección de instrumentos tradicionales de ciento cuarenta y cinco países, de los cinco continentes, propiedad del etnomusicólogo y organólogo Carlos Blanco Fadol, destacando todos ellos por su exotismo, autenticidad y espectacularidad, haciendo de este espacio uno de los museos relacionados con el hecho musical más importantes de España.

Así mismo, existen en nuestra Región un gran elenco de Festivales dedicados a diversos estilos de música, de los cuales podemos presumir que son de los más importantes de España, en incluso alguno de ellos del mundo. De entre ellos podemos destacar los siguientes:

NOMBRE

GÉNERO

LOCALIDAD

 

MES

Festival Internacional de Orquestas de Jóvenes

Clásica (1982-2011)

Murcia

Marzo-Abril

WARM UP

Electrónica, alternativa e indie

Murcia

Mayo

La Mar de músicas 

Música étnica

Cartagena

Julio-Agosto

Festival de las Tres Culturas 

Música cristiana, judía y musulmana

Murcia

Mayo

Festival de teatro, música y danza

Clásica, Jazz, Rock, Pop, etc.

San Javier

Julio-Agosto

Festival de Jazz de San Javier 

Jazz

San Javier

Julio

Festival Internacional del Cante de las Minas

Flamenco

La Unión

Agosto

La Fiesta de las cuadrillas 

Música folklórica

Barranda

Enero

Entre las agrupaciones destaca sobre todas la Orquesta Sinfónica de la Región de Murcia (OSRM), heredera de la antigua Orquesta Sinfónica de Murcia, que se fundó allá por el año 1934 y varias orquestas con menos medios pero con gran entusiasmo, como las ubicadas en Murcia, Cartagena, Jumilla o Caravaca, siempre asociadas a entidades educativas (escuelas, conservatorios o universidades), o sociedades musicales y/o culturales. Al tiempo que existen números grupos de cámara con desigual trayectoria y carrera, a veces efímera. También contamos en nuestra Región con la Orquesta de Jóvenes de la Región de Murcia (OJRM), creada en 1981, siendo por tanto la primera orquesta de jóvenes creada en España.

Un vez más y al amparo de sociedades culturales, hemos de señalar las numerosas bandas de música de nuestra Región, algunas de ellas de una gran calidad y repercusión incluso nacional. Prácticamente en cada ciudad, pueblo o pedanía, a lo largo de la Región de Murcia (con 36 agrupaciones asociadas a la Federación de Bandas de Música de Murcia), cuenta con una banda de música entre las que podemos destacar las de las pedanías de la capital: Beniaján (AMJB), Cabezo de Torres (AMJCT)  y Guadalupe (AM “La Musas”).

En Santomera tenemos constancia de tener banda de música desde 1880 aproximadamente, tras diferentes altibajos, ya en 1978 se fundó la Nueva Unión Musical, por iniciativa de Carmelo Molina López “El Farol”, siendo en la actualidad la Banda juvenil de la Asociación Músico-Cultural Euterpe (fundada en 1996), la que está realizando una meritoria labor en pro de la difusión del arte de la música entre los vecinos de nuestro pueblo.

Así mismo nuestra Región cuenta con una amplia historia de masas corales, abanderada por el Orfeón Fernández Caballero, desde 1933, contribuyendo de la misma manera otros creados más recientemente como la Coral Universitaria de Murcia, Coral Discantus, etc., en la capital, la Masa Coral Tomás Luis de Victoria de Cartagena, fundada en 1945, la Coral Bartolomé Pérez Casas en Lorca o la Coral Municipal Hims Mola o la Coral Kodaly de Molina de Segura. 

4 WEBS MUSICALES DE INTERÉS DE LA REGIÓN DE MURCIA

 www.regmurcia.com (Región de Murcia digital)

www.lafiestadelascuadrillas.com (Encuentro de cuadrillas de Barranda)

www.auroros.eu (Auroros de Murcia)

www.etnomurcia.com (Folklore murciano)

www.cantedelasminas.com (Festival del cante de las minas)

www.museomusicabarranda.com (Museo de la música étnica de Barranda)

www.csmmurcia.com (Conservatorio Superior de Música de Murcia)

www.auditoriomurcia.org (Auditorio de la Región de Murcia)

www.sinfonicaregiondemurcia.com (Orquesta Sinfónica de Murcia)

www.orfeonmurciano.org (Orfeón Fernández Caballero)

https://murciaetnografica.com/

www.coraldiscantus.es (Coral Discantus)

www.murcia.es/murciatresculturas (Festival de las tres culturas)

www.um.es/fioj (Festival internacional de orquestas de jóvenes)

www.febandasrmurcia.com (Federación de bandas de música de Murcia)

www.euterpe.es (Asociación Músico-cultural Euterpe de Santomera)

www.jazz.sanjavier.es (Festival de jazz de San Javier)

martes, 14 de junio de 2011

EL FLAMENCO EN LA MÚSICA CLÁSICA

Claudio Cascales

Con el Romanticismo musical se pone de moda, entre otros temas, el interés por lo popular y lo exótico. En este contexto España se pone de moda y, muy especialmente Andalucía, que se convierte en foco de atención para viajeros en general (literatos, pintores, etc…), muchos de ellos músicos que hace que se interesen por este tipo de sonoridades novedosas, para ellos en aquel entonces.

Hemos de resaltar que este fenómeno, no es totalmente nuevo, ya que en pleno siglo XVIII, ya Domenico Scarlatti quedó fascinado y utilizó giros rítmicos y el modo frígio de la música popular andaluza, lo cual podemos cotejar a modo de ejemplo con la Sonata K.492 en ReM. Aires de danza española como el fandango podemos encontrar de la misma forma en el ballet Don Juan de Gluck o en la ópera Las Bodas de Fígaro de Mozart.

Por su parte Bocherini llegó a dominar las formas de la música española como el fandango y otros ritmos, llegando a componer diferentes piezas para guitarra en las que se pueden observar concesiones a la forma de tocar popular como en su Quinteto con guitarra nº 4 G. 448. Por último, en el ocaso del siglo XVIII, el Padre Soler escribió con aire de bulerías su Sonata en Do#m y su famoso Fandango en Rem, obra maestra del género solista para clave.

Pero como adelantábamos, es en el siglo XIX donde se produce, junto a la eclosión del nacionalismo musical, el definitivo interés por la utilización de la música andaluza como elemento novedoso y exótico esencial para recrear el ambiente español. Dos fueron los países que más aportaciones hicieron al repertorio de la música clásica al respecto, Francia y Rusia.

Debussy fue seguramente el músico que asimiló con mayor hondura y autenticidad el espíritu de la música popular andaluza y de la guitarra flamenca, por la que sintió veneración. Entre sus obras más interesantes con influencia flamenca encontramos sus obras orquestales Iberia de las Images, La puerta del vino (una postal que Falla le envió desde Granada), del libro II de sus Preludios o Une soirée en Grenade.

Por su parte Ravel fue otro de los músicos franceses que mejor y más utilizó la referencia musical española (no en vano su madre era de origen español). Entre sus obras podemos citar Alborada del gracioso, La hora española, Rapsodia española, etc…. Otros fueron Chabrier (España), Lalo (Sinfonía española para violín y orquesta) y Bizet con su célebre ópera ambientada en Sevilla Carmen.

Glinka, el “alma Mater” del Grupo de los cinco, quién pasó casi tres años en España entre 1845-47 (Granada, Córdoba y Sevilla), compuso como resultado de sus vivencias en nuestro país, especialmente de la forma de tocar de “El Murciano” al que transcribió, tan pronto como llegó a Rusia, obras como Jota aragonesa y Recuerdos de una Noche de verano en Madrid.

Balákirev tiene melodías flamencas en su Obertura. Rimsky-Korsakov homenajeo a la música española en su Capricho Español, siendo las melodías extraídas de la colección de José Inzenga Ecos de España y Tchaikovsky se acercó a la música española en la Danza española del Lago de los cisnes.

Pero sin duda la mejor aportación, como no podía ser de otra manera, la realizaron los propios compositores españoles adscritos al movimiento nacionalista, a finales del siglo XIX y principios del XX, gracias a la inestimable labor recopilatoria y difusora de Felipe Pedrell.

De entre todos los compositores merece, sin lugar a dudas, un capitulo a parte Manuel de Falla, quién fue el compositor de mayor calidad y repercusión en el panorama europeo. Falla trabaja con material andaluz y flamenco, con referencias, tanto directas como indirectas en obras como La vida breve, Andaluza de las Cuatro piezas españolas, Seguidilla, de las Tres melodías, Serenata andaluza, el Polo, el Paño moruno y la Nana de las Siete canciones españolas, el Amor brujo, El sombrero de tres picos, Noches en los jardines de España, o la Fantasía bética. Falla asimila el lenguaje y el espíritu del flamenco y la música andaluza para darle una dimensión universal.

Albéniz fue otro compositor magistral que trabajo el mundo sonoro del flamenco, especialmente en la música para piano. Su suite Iberia contiene una joya tras otra, de la asunción de referencia folklórica en la sonoridad de un piano clásico, movimientos como El puerto, Triana, Albaicín y Venta Eritaña del primer, segundo, tercero y cuarto libro respectivamente, contienen una recreación magistral de ritmos, armonías y giros extraídos de seguiriyas, bulerías, malagueñas, sevillanas, etc… Otras obras en la misma línea son la Rapsodia española y Suite española.

Otros compositores, sin pretender de ser exhaustivos, que han utilizado de manera especial el flamenco han sido Francisco Tárrega en Recuerdos de la Alhambra, Dionisio Aguado en Fandango con variaciones, Enrique Granados en 12 Danzas españolas y Goyescas, Pablo Sarasate en Romanza andaluza, Vito y Habanera y Zapateado, Jesús de Monesterio en la Fantasía española, Joaquín Turina en las Danzas fantásticas op.22, Danzas gitanas, La oración del torero, Sevilla op. 2 para piano, Sinfonía Sevillana op.23 para orquesta y Sevillana op. 29 para guitarra, así como en el Cuarteto n º 1 en Rem op.4 “de la Guitarra”.

La música escénica, tanto la Zarzuela Grande como el Género Chico entre siglos, fue un caldo de cultivo esencial para la utilización de la música folklórica española en general y la música andaluza y el flamenco en particular, gracias a su carácter típicamente español, ya que ambas reciben la influencia del canto y de la danza populares para luego hace retornar al pueblo, todo un tesoro de melodías y de ritmos, que este acepta como suyos y los asimila sin dificultades.

Ritmos del flamenco, fandangos, malagueñas, tangos, bulerías, etc… escalas y cadencias basadas en el modo flamenco, giros de estilos, temas, argumentos, etc… son una constante en la escena española hasta su declive y posterior desaparición a comienzos del siglo XX.

Entre muchos podemos destacar compositores y obras como Joaquín Gaztambide con Los Magyares, Barbieri con Pan y toros, Manuel Fernández Caballero con El dúo de la africana y El cabo primero, Tomás Bretón con La Verbena de la Paloma, Ruperto Chapí con La Revoltosa, Federico Chueca con Agua, azucarillos y aguardiente, Gerónimo Jiménez con El baile de Luis Alonso, Amadeo Vives con Doña Francisquita, José Serrano con Alma de Dios, etc…

Entre los compositores de la Generación del 27 que se acercaron al flamenco, podemos citar a los siguientes y sus obras: Roberto Gherhart en su ballet Alegrías, Rodolfo Halffter en su canciones sobre los poemas de Marinero en tierra, Salvador Bacarisse en su Concertino para guitarra y orquesta y ya después de la Guerra Civil a Joaquín Rodrigo con su Concierto de Aranjuez y Carlos Suriñach con su Ritmo jondo.

Dentro de la llamada Generación del 51 son pocos los que hacen referencias explícitas al flamenco, podríamos destacar a Cristóbal Halffter en Debla para flauta sola, Leonardo Balada en su ópera Cristóbal Colón y sin duda el compositor español que más ha trabajado con el flamenco, con especial atención sobre el ritmo y el cante jondo, Joan Guinjoan en obras como Jondo para piano, Flamenco para dos pianos y Homenaje a Carmen Amaya para seis percusionistas.

Más actuales podríamos señalar otros compositores que, ya dentro del modernismo y la interculturalidad, no solo se basan en el flamenco como base para componer nuevas obras sino que además de él, utilizan cualquier otro recurso musical que esté a su disposición. Entre ellos destacamos a Joan Albert Amargós en su ballet Los Tarantos, Roberto Sierra con Fandangos, Rafael Díaz con Concierto flamenco para guitarra y orquesta, Mauricio Sotelo con De oscura llama para cantaor y grupo instrumental, José María Sánchez Verdú con Maqbara para orquesta o Juan Cruz-Guevara con Nawá para marimba sola.

MÚSICA Y ARTE ABSTRACTO

MÚSICA Y ARTE ABSTRACTO
© Claudio Cascales 

La música, como cualquier otra disciplina, no se desarrolla de manera aislada sino interrelacionada con el estadio en que en cada momento de la historia se encuentra. Así, la música es como es, dependiendo de diversos campos, tanto artísticos, como políticos, económicos, científicos, sociológicos, de pensamiento, etc. En resumen los fenómenos musicales a través de la historia se relacionan con los sucesos culturales en general, llegando a determinarlos en muchos casos. De todos ellos, la relación y la influencia de la música con las bellas artes -o artes plásticas- en general, quizá haya sido gracias a, entre otros, el teórico del arte Heinrich Wölfflin (1864-1945), una de las más repetidas a lo largo de la historia de la música. 

A comienzos del siglo XX la música y las artes plásticas compartieron estética y conceptos influenciados por la situación mundial política, económica y social, que provocó una crisis artística que derivó en los movimientos de vanguardia, que buscaban renovar, experimentar y/o distorsionar el decimonónico sistema de representación artístico, tanto musical (con el agotamiento de la tonalidad), como figurativo (en beneficio de la independencia de referencias visuales de la vida real). Conceptualmente el arte abstracto rechaza la copia yo la imitación de todo modelo. Se entiende por arte abstracto aquel que prescinde de toda figuración (espacio real, objetos, paisajes, figuras, seres animados, etc.), rechazando toda referencia a algo concreto, proponiendo una nueva realidad premeditadamente distinta a la natural. 

Durante la primera mitad del siglo XX, la relación entre música y arte abstracto en particular, y la relación entre la música y la pintura en general, se comienza a atisbar en el Impresionismo parisino y su capacidad para evocar atmósferas envolventes, a través de la vuelta a la naturaleza y el arte contemplativo en general, para buscar en ella lo momentáneo, la luz, el color, las escenas campestres, etc., a través de la emancipación del acorde y la disonancia en función de su color y su timbre, el movimiento paralelo , el empleo de los modos y escalas exóticas, la melodía fraccionaria y la sutileza tímbrica, utilizada en razón del color dentro de una concepción formal clara, características estas inmanentes a buena parte de la obra de Claude Debussy (1861-1918) y parcialmente en otros compositores como Maurice Ravel (1875-1937), Frederick Delius (1862-1934) o Paul Dukas (1865-1935), entre otros. 

Tras el impresionismo, surgen una serie de movimientos pictóricos y escultóricos, sobre todo, que se interrelacionan en base a una revolución rítmica, quasi primitiva, tímbrica y formal, no tanto buscando lo abstracto y sí en mayor medida la penetración espacial a través del Cubismo de Pablo Picasso (1881-1973), Georges Braque (1882-1963) y Juan Gris (1887-1927), cuya correspondencia musical no cabe duda que se puede observar principalmente en la aportación de Igor Stravinsky (1882-1971) y en Maurice Ravel, Béla Bártok (1881-1945) y Sergei Prokofiev (1891-1953), en menor medida. 

El paralelismo ha sido señalado muchas veces pero es más pertinente aún que lo que podría indicar una mera analogía. Stravinsky sigue la misma dirección renunciando a esa evanescencia con su meticuloso trabajo multirrítmico, politónico y percusivo, que tiene mucho que ver con el empleo de las formas de la naturaleza por medio de figuras geométricas (fragmentando líneas y superficies) y la perspectiva múltiple. En ambos casos, tanto en el impresionismo, como en el cubismo, nos encontramos ante una nueva concepción del espacio, pictórico o escultórico en un caso y musical en otro, que nos remite directamente a una distinta consideración del tiempo, lo que en música resulta evidente, afectando directamente más a ritmos y timbres que a la armonía, que a su vez es un elemento más constructivo. 

Tras la Primera Guerra Mundial, en el ámbito germánico el impresionismo fue denominado la Secesión y lo inició, en 1897, Gustav Klimt (1862-1918), junto a otros pintores menos conocidos internacionalmente , y el arquitecto Otto Wagner (1841-1818) quienes representarían lo que vino a denominarse el Jugendsitl, a veces traducido como “modernismo”, todos ellos con un objetivo común: oponerse al arte burgés . Pronto aparecerá el Expresionismo (término acuñado por Wilhelm Worringer, en 1911) sobre todo pictórico, en el área germánica y los países nórdicos, caracterizado representar de manera drástica, por deformación y desgarro la realidad, los sentimientos e ideas que giraban entorno a los acontecimientos de la existencia humana y que se manifestaban en múltiples gestos de neurosis como el miedo, la insatisfacción, la soledad, la protesta, la locura, el suicido, etc., mezclando, al mismo tiempo cubismo, fauvismo y primitivismo, promoviendo una nueva concepción de belleza convulsa, lograda por excitación sensorial e intelectual. 

Varios grupos plásticos se formaron en torno a la estética expresionista, sin duda los más célebres fueron Die Brüke (El Puente) en Dresde, teniendo en sus filas a Ernst Ludwig Kirchner (1880-1938), Erich Heckel (1883-1970) o el noruego Edvard Munch (1863-1944), entre otros, y Der Blaue Reiter (El Jinete Azul), en Munich, fundado por Wassily Kandinsky (1866-1944), Alfred Kubin (1877-1959), Paul Klee (1879-1940) u Oskar Kokoschka (1886-1980) como más artistas más importantes, llegando a establecer relación con el propio Arnold Schoenberg, quién también fue artista plástico, aunque su carrera como compositor eclipsó su talento creativo en su obra como pintor (no en vano llegó a pintar 70 óleos y 160 acuarelas) Schoenberg y Kandinsky se relacionaron bastante en los primeros años del siglo y su correspondencia abarca, por ambas partes, temas de pintura y música sincretizando, en muchos casos, pintura abstracta y atonalismo, influyendo de manera decisiva en la concepción musical de las primeras obras atonales del compositor, marcando el estilo compositivo de las Fünf Orchesterstücke (Cinco piezas para orquesta) op.16 (1909) o el drama Die Glückliche Hand (La mano feliz) op. 18 (1908-1913), piezas que se caracterizan por sus atmósferas febriles y excitantes, por acumulación de disonancias, su ultraexpresión por saturación de cromatismos, acordes por cuartas y segundas, fragmentación de la melodía, su extrema concentración del material musical y la sinestesia y la abstracción sonora, que inevitablemente desembocará en la sistematización dodecafónica.

miércoles, 8 de julio de 2009

A MICHAEL JACKSON

A MICHAEL JACKSON,in memorian

Claudio Cascales
Por la noche había estado hablando de él, ya de madrugada oí la noticia en la radio: Michael Jackson el “rey del pop” había muerto en Los Ángeles. Sin duda ha desaparecido la figura más grande de la historia de la música popular del siglo XX, con permiso de Elvis Presley (un cantante con gran carisma), John Lennon (un gran compositor que fue más allá del hecho musical con su compromiso antibelicista) y Freddie Mercury (otro gran cantante con una voz de amplio registro y versatilidad). En mi opinión Michael Jackson era mucho más que un simple rey del pop, adjetivo este que se queda corto para calificarle, si acaso el rey del pop, con influencias y aportaciones de la música de jazz, del rhythm and blues, del soul, del funky, de la música disco… y, sobre todo un artista integral: un cantante excepcional, gran compositor, letrista, productor y un bailarín con un especial talento para crear pasos imposibles. Además su carrera siempre ha estado, al tiempo, comprometida con las nuevas tecnologías, los samplers, cajas de ritmo, nuevos sonidos sintetizados, junto a videoclip como elemento promocional, que convirtió, junto a Quincy Jones en obra de arte. Temas (y videos) como Thriller, Billie Jean, Bad, Smooth criminal, Beat it, Black or with, etc., han pasado por derecho a la historia de la música convirtiéndose en clásicos. Jackson ha sido un genio musical, lo que demostró desde sus inicios como un niño-prodigio, junto a sus hermanos, con un nivel artístico realmente extraordinario. Además, y para alimentar su mito, también fue un personaje polémico, con grandes excentricidades (con defensores y detractores), con una vida fastuosa, al que rodearon innumerables leyendas y rumores (muchas veces alimentados por él mismo), como la supuesta enfermedad llamada vitiligo por la cual su piel perdía melanina decolorándose, a la vez que se vio envuelto en varios juicios acusado de pederastia, que tuvieron repercusión mundial y que le mantuvieron apartado en los últimos años de la primera fila de la popularidad, soportando un gran acoso de la prensa. Michael por fin fue declarado inocente. Michael Jackson dedicó gran parte de sus esfuerzos y recursos económicos a la ayuda humanitaria, siendo calificado por el Libro Guinness de los récords como el artista que más dinero donó a caridad en la historia, con 300 millones de dólares. Desde pequeño, cuando regalaba dulces con el dinero que ganaba en sus actuaciones, hasta el megaproyecto USA for Africa, que inició junto a Lionel Richie y que recaudó millones de dólares para ese continente, Jackson mostró una fuerte motivación filantrópica a lo largo de su carrera y su vida, llegando a ser incluso nominado en dos ocasiones para el Premio Nobel de la Paz. Sin duda se ha ido el más grande, pero su música y su forma de moverse permanecerán para siempre entre los amantes de la buena música.

domingo, 15 de marzo de 2009

VIBRÁFONO

VIBRÁFONO
1916-1996
80 ANIVERSARIO
©Claudio Cascales

Artículo realizado para la revista de la Asociación de Escritores, Músicos y Pintores de “La Puerta Falsa” Jazz- Bar publicado en diciembre de 1996. Posteriormente se publicó en la sección Contemporánea de la revista Percusiones de la Asociación Española de Percusionistas en los números 6 y 7 de 1999. Finalmente fue revisado en 2020.

En 1996 se cumple el ochenta aniversario de un instrumento que nació a principios de nuestro siglo con el jazz y con la electricidad: el Vibráfono.

En cuanto a su forma de aparecer en el ámbito musical es un instrumento diferente a otros: por una parte no ha sido un instrumento con una determinada evolución (aunque sí con antecesores), ya que fue inventado en un momento preciso y, por otra parte, es el primer instrumento que pasó del jazz a la orquesta sinfónica, precedente este que hasta ese momento pocas veces había sucedido, siendo habitualmente lo contrario.

El vibráfono es un instrumento de láminas hechas con una aleación de varios metales, dispuesto en tamaño progresivo de forma trapezoidal y en dos hileras paralelas en posición horizontal, emulando la primera hilera las notas diatónicas del piano y la segunda a las cromáticas. Generalmente el llamado “Modelo de Concierto” abarca una tesitura de tres octavas (Fa3-Fa6). Bajo estas láminas el instrumento está dotado de un sistema de tubos resonadores, que sirven para proporcionarle una mayor sonoridad y profundidad, especialmente en la tesitura grave.

Partes del vibráfono.


La principal característica de este instrumento es la vibración adicional del sonido producida por medio de un mecanismo de motor eléctrico. Este mecanismo hace que los tubos sean tapados y destapados alternativamente a una velocidad que el vibrafonista puede controlar por medio de un mando adaptado a él, dependiendo esta velocidad del tipo de música (o pasaje), que se vaya a ejecutar o del gusto del intérprete, no descartando la posibilidad de tocar con el motor apagado.

Así mismo este instrumento está dotado de un pedal de expresión, al igual que el piano y para la misma función que este, es decir, para dejar vibrar el sonido o apagarlo según convenga.


Vibráfono Musser, M75LH (Fa3-Fa6).

Aunque cabría la posibilidad de considerarlo como un descendiente de los metalófonos de Java (Saron) y Bali (Pemugal), instrumentos del Gamelán surasiático, el vibráfono no tiene nada que ver con ellos (o cuanto menos poco), ya que carecen de su principal característica: el vibrato. Eso sí, alguien se fijó en estos instrumentos étnicos e inventó un nuevo instrumento.

Fue el vicepresidente, por aquel entonces de la compañía americana Leedy Drum Co., llamado Hermann Winterhoff (1876-1945), cuando en 1916, trataba de confeccionar una marimba con las láminas de metal para imitar la voz humana. Después de la construcción de varios modelos (como el Vibraharp), se llegó entre 1921 y 1936 al modelo que actualmente conocemos, siendo construido definitivamente por la firma Deegan y bautizado como Vibraphone por el mítico xilofonista George Hamilton Green (1893-1970), y conocido en los países anglosajones simplemente como Vibes.

El vibráfono tuvo desde el principio muchos adeptos al ser un instrumento totalmente innovador, siendo muchos los músicos que se interesaron por él, llevándolo a un desarrollo técnico muy rápido, sobre todo en la música de jazz, tocado por auténticos virtuosos.

Claudio Cascales

Generalmente, en la actualidad, el vibráfono se toca con cuatro baquetas, incluso diferentes, con el fin de facilitar los pasajes o a la hora de ejecutar acordes, aunque también se puede tocar dos o tres.

El tipo de baqueta más apropiado es el de lana, hilo o goma, admitiendo la posibilidad de percutir con baquetas más duras o blandas. Su mayor calidad sonora la obtendremos cuando percutamos en él con baquetas medias dentro de una dinámica fuerte. A veces, por el contrario, es de gran efecto el prescindir de las baquetas y percutir directamente con las yemas de los dedos o incluso las uñas. Otro recurso de grandes posibilidades consiste en la utilización de un arco de violonchelo o contrabajo frotado en los bordes de las láminas, de manera similar al modo de frotar en los platos, tam-tams y gongs, aunque tanto en estos últimos y el propio vibráfono encontramos la característica de que los sonidos resultantes están perfectamente afinados.

Sumado a esto, con el efecto del motor se abrillanta, aún más el sonido. Efectos menos comunes son colocar papeles, monedas, etc., sobre las láminas a modo de piano preparado (en este caso se denomina “Vibráfono preparado”), tocar en los nodos de las láminas, producir pequeños portamentos (sutiles glissandi sobre una lámina), utilizar golpes muertos (dreak stocke o ghosting), así como las innumerables posibilidades que nos puede ofrecer el sistema MIDI (samplers, conversores, triggers, etc…).

Entre sus posibilidades técnicas, cabe destacar que mediante el pedal es posible hacer tanto un staccato y un legato muy interesantes, así como dejar vibrar libremente el sonido. Los glissandi se consideran como cualquier instrumento de teclado, siendo otra de sus posibilidades sonoras el cluster.

Aunque el vibráfono ha tenido, como se ha comentado, ha tenido el caldo de cultivo en el mundo del jazz, en la orquesta sinfónica y en las agrupaciones de cámara del siglo XX, se ha integrado como instrumento auxiliar y últimamente como solista principalmente dentro de la llamada música contemporánea postmoderna.

El primero que introdujo el vibráfono en el campo orquestal fue Alban Berg (1885-1935), en 1934 en su ópera Lulú. Más tarde se han ido produciendo apariciones a lo largo de todo el siglo XX, destacando el empleo que hizo Benjamín Britten (1913-1976), en su Spring Symphony, op. 44 de 1949, o la gran e interesante parte que escribió para él Pierre Boulez (1925-2016), prestando un toque de magia al conjunto en su Le Marteau sans Maitre, de 1955, obra cumbre del serialismo integral, sin dejar de mencionar el primer concierto escrito conjuntamente para vibráfono y marimba, el Concerto pour Marimba, Vibraphone et Orchestra, op. 278 de Darius Milhaud (1892-1994), en 1947 y del primero para vibráfono solo en 1958, el Concertino für Vibraphon und Streichorchester de Siegfried Fink (1928-2006), sin olvidar destacar la inclusión del instrumento en Madrigals (Book I), de Georges Crumb (1929-2022), pieza de 1965 para soprano, contrabajo y vibráfono sobre textos de Federico García Lorca, que supuso la consolidación del instrumento en la música de cámara contemporánea.

Siegfried Fink (ca. 1970).

También hemos de resaltar que hay una interesante literatura, cada vez más extensa, para el vibráfono como instrumento solista entre las que podemos destacar obras como: Three Pieces for Vibraphone op. 27 (1959), la primera pieza escrita para el instrumento solo de James Beale (1924-2010), Katalog für einen Vibraphonspieler de Werner Heider (n. 1930), de 1965, la Sonata (1981), de Harald Genzmer (1909-2007), Floreal (Música Celestial nº 2), con instrumentos de metal adicionales, de Tomás Marco (n. 1942), de 1969 y Omar de Franco Donatoni (1927-2000), de 1985.

Mathias Reumert (n. 1980)
(Omar I y II, Franco Donatoni).

Pero como se ha apuntado anteriormente, es en el mundo del Jazz donde este instrumento de sonido cálido y de gran expresión, alcanza su mayor esplendor (aunque también tuvo cierta repercusión en la música ligera y de vaudeville), ya que, a parte de estas cualidades hemos de añadir su gran capacidad rítmica que, unida a lo anterior hace que sea un instrumento ideal para este tipo de música.

Si bien se especula que su primer intérprete fue el conocido artísta de vodevil Lou Chiha “Signor Friscoe” (1892-1934), quién grabó por primera vez una pieza titulada Aloha Oe en 1924 (Edison Phonograph Co.; 9634), los dos introductores del vibráfono en el jazz fueron: Lionel Hampton (1908-2002), quién grabó en 1930 el primer sólo de vibráfono del género, Memories of you, durante una sesión de grabación en los estudios de la antigua Okhe Records con Louis Armstrong, que venía de la batería; y Red Norvo (1908-1999), que procedía del xilofón, ambos al comienzo de la era del swing en la década de los 30'. Hampton es un volcán de vitalidad, ya que en sus solos ni por un momento pierde la fuerza, aunque tenga que escuchar tras de sí una gran orquesta, sin embargo Norvo obtiene sus mejores momentos dentro de los pequeños conjuntos en una concepción más camerística.

En los albores del Bebop aparece Milt Jackson (1923-1999), primero a la sombra de Dizzy Gillespie y luego con su propio grupo: el Modern Jazz Quartet. Sus improvisaciones son sensacionales y fluidas haciendo que lo más difícil parezca fácil. Así mismo, es uno de los más grandes intérpretes de baladas, e incluso, más tarde, uno de los primeros músicos de Soul allá por los años cincuenta.

Desde luego Jackson no es el único vibrafonista de su generación, otros son cronológicamente: Margie Hyams (1920-2012), la primera mujer en acercarse al instrumento, Joe Roland (1920-2009), Terry Gibbs (n. 1924), músico de big bands, Cal Tjader (1925-1982), quién mezcla el jazz con la música cubana, Teddy Charles (1928-2012), pionero del free jazz, así como Lem Winchester (1928-1961), Eddie Costa (1930-1962), Buddy Montgomery (1930-2009), hermano del guitarrista Wes Montgomery, el percusionista y compositor Emil Richards (1932-2019), Johnny Lytle (1932-1995), también batería, Gary MacFarland (1933-1971), Victor Feldman (1934-1987), "Tubby" Hayes (1935-1973), a pesar de que su instrumento principal era el saxofón tenor, Charlie Shoemake (n. 1937), capaz de hacer increíbles solos y Tommy Vig (n. 1938).

Milt Jackson (1923-1999).

En los años 60' el vibráfono se consolidó definitivamente gracias a músicos como Gary Burton (n. 1943), el más genial virtuoso de este instrumento. Burton fue el primero en utilizar cuatro baquetas en las improvisaciones y no sólo en los chorus, creando con estas acordes y efectos similares a los que utiliza Bill Evans, que influyó mucho en él. También fue Burton quién inició la actual tendencia a tocar sin una sección rítmica, casi siempre formado dúo con Chick Corea. Por su parte Walt Dickerson (1928-2008), aunque cronológicamente pertenece a la generación anterior, ha transferido ideas de John Coltrane, le encanta experimentar con nuevos sonidos. Otro gran vibrafonista a destacar es Bobby Hutcherson (1941-2016), se trata de un fino improvisador que, combina el bebop con Coltrane y la tradición de Jackson con el nuevo sonido del vibráfono, además del etíope Mulatu Astatke (n. 1943), Bill Molenhof y Ed Saindon (ambos nacidos en 1954).

Gary Burton, Chega de Saudade (1971).

Muy pocos vibrafonistas se han interesado por los sonidos del Jazz-rock y la música de fusión, aparecida a finales de los 70. Entre ellos tenemos a Dave Pike (1938-2015), también marimbista, Roy Ayers (1940-2025), también cantante, paradigma del funk y el jazz ácido y el más conocido Mike Manieri (n. 1938), vibrafonista de Steps Ahead incansable investigador de las técnicas de tocar este instrumento así como de sus posibilidades sonoras.

Con anterioridad, el vibráfono llegó a la música rock, como no podía ser de otra forma, a través de los grupos del llamado Rock Progresivo o Sinfónico y Art Rock, dentro de su primera etapa, a finales de los años 60'. La primera banda en incluir el vibráfono en una tema rock fue Pink Floyd, en el tercer corte su segundo álbum de 1968 A Saucerful Of Secrets, titulado Set The Controls For The Heard Of The Sun, siendo el teclista y multinstrumentista de la banda Richard Wright (1943-2008), el encargado de su ejecución. El hecho de que el instrumento sea interpretado por músicos "no especialistas", es recurrente en todas las formaciones que lo utilizan en esta época como: Cream, Ginger Baker (1939-2919), Those Were The Days, Gold (1968); King Crimson, Ian MacDonald (n. 1946): Moonchild, In The Court Of The Crimson King (1969); Genesis, Phil Collins (n. 1951): Hairless Heat, The Lamb Lies Down On Broadway (1974); o Emerson, Lake and Palmer, Keith Emerson (1944-2016), Works Vol. 1 (1977), entre otras. 

Habría que esperar hasta la aparición de Ruth Underwood (n. 1946), para encontrarnos a la primera especialista del instrumento, dentro de una grupo de rock experimental, nos referimos a Frank Zappa and the Mothers of Inventions, formación a la que estuvo ligada desde 1966 a 1977, participando en más de veinte grabaciones del grupo, destacando su virtuosa intervención en el tema St. Alfonzo's Pancake Breakfas incluida en el álbum de 1974 Apostrophe ('). 


Ruth Underwood (n. 1946).

Un caso único es el de Michael Mertens (n. 1963), percusionista del grupo de synth pop alemán de los años 80' Propaganda. Mertens, venido de la música clásica (fue "extra" durante varias temporadas en la Orquesta Sinfónica de Dusseldorf), utilizaba un vibráfono en sus actuaciones en directo, aunque nunca lo incluyó como tal en ningún trabajo discográfico, incorporando su sonoridad en la grabación de la inmensa mayoría de su producción siempre desde su versión sintética.

La primera aparición del instrumento en España data de una fecha tan temprana como 1944, en el foxtrot instrumental Lo que dice el Vibráfono, de Bonet de San Pedro y los 7 de Palma, siendo él mismo quién ejecutó una solvente improvisación. 

Bonet de San Pedro (guitarra), muy cerca, a la derecha un vibráfono.
(Imgen, José Luis Duran).

Por su parte en 1974 vuelve a aparecer en el disco Ciclos (1974), con dos instrumentos en el tema Himno crítico a la primera adversidad, del grupo progresivo Los Canarios, estando acreditados como instrumentistas el guitarrista Antonio García de Diego (n. 1949), como miembro de la formación y el percusionista francés afincado en Barcelona desde mediados de los 70', Claude Guillot como invitado, quién posteriormente influiría en la carrera del vibrafonista catalán Geni Barry (n. 1947).

Volviendo a la música de jazz, ya en los años 80' destacan Tom van der Geld (n. 1947), quizá el músico más tierno y sensible entre los nuevos vibrafonistas, David Friedman (n. 1944), el cual tiene un sonido que realmente impresiona al oído, se le conoce como el Hampton de los ochenta. Friedman ya en los setenta creó el Mallet Duo con el vibrafonista y marimbero Dave Samuels (1948-2019), más tarde ambos codirigirán el cuarteto Double Image. Cuando tocan juntos como en Carrusel la música roza compás a compás una sonoridad que recuerda la música balinesa. Samuels tiene su propio grupo, Spyro Gyra, con el que tiene cierto éxito con cada nuevo disco. Últimamente antes de su fallecimiento también colaboró con Paquito de Rivera (saxo alto y clarinete), y Andy Narell (steel drum) en el Caribean Jazz Project.

Dave Samules y David Friedman
(Mallet Duo).

Como últimos vibrafonistas jazzísticos de finales del siglo XX, podríamos citar a dos músicos alemanes establecidos en Estados Unidos como son Karl Berger (n. 1935), también pianista y Gunter Hampel (n. 1937), quien también domina la flauta, el clarinete, el saxofón y el piano, así como los norteamericanos Earl Griffith (n. 1926) y Jay Hoggard (n. 1954).

En España, país con muy poca tradición en el mundo del jazz y mucho menos en el vibráfono, no podemos dejar de nombrar a los legendarios Salvador Arevalillo (1914-1959) y Francesc Burrull (1934-2021), como representantes de los dos focos principales que siempre han existido en nuestro país en el terreno jazzístico: Madrid y Barcelona, además del ya mencionado Geni Barry, Manuel Gas (1940-2009) o Joan Miró Poblet (n. 1944), también guitarrista, miembro de Lone Star durante su primera etapa, entre otros muchos. 

Ya en los 80 encontramos en Madrid a Javier Benet (n. 1948), premio al mejor solista en el Festival de Jazz de Madrid en el 86, venido del clásico (fue profesor de la O.R.T.V.E.), el cual parece, en los últimos tiempos, dejar un poco de lado su actividad creativa en este terreno. 

“Javier Benet toca muy bien el vibráfono, aunque no es un solista tan fluido como el anterior, probablemente porque lleva menos tiempo practicando este lenguaje. Tiene el simpático pero incómodo vicio de canturrear durante los solos (que no es lo mismo que hacer un scat al unísono con un instrumento), lo que ensucia bastante el timbre de sus láminas” (Javier López Guereña, El País, 29 de junio de 1984).

En Barcelona destaca, seguramente, el mejor vibrafonista de jazz que ha dado nuestro país, se trata de Ángel Pereira (n. 1956), también venido del clásico y con estudios de improvisación en Estados Unidos. Por un tiempo formó dúo con los pianistas Conrad Setó, primero y Antoni Olaf Sabater después, al estilo Burton/Corea. Últimamente también han destacado en Barcelona el joven Oriol Bordas (n. 1965), al cual los entendidos le auguran un gran futuro, así como a Jesús Salvador “Chapi” (n. 1960), profesor del Conservatorio de Valencia y miembro del grupo Amores, quién está haciendo una estimable labor de acercamiento al mundo de la improvisación en general y al vibráfono en particular en todas las esferas del panorama musical actual. Otros vibrafonistas destacados de finales del siglo XX y comienzos del XXI son Toni Meler (1958-2019), o Arturo Serra (n. 1967).

Ángel Pereira (n. 1956).

En los albores del siglo XX nació uno de los más jóvenes y atractivos instrumentos de la música contemporánea: el vibráfono, un instrumento que posee un timbre altamente poético, dulce y fantástico, de una gran fuerza expresiva. Se puede usar con carácter lúgubre o festivo, con un sonido potente y cristalino. Quizá sea por su juventud un instrumento poco conocido, podríamos decir que de minorías. Por este motivo los amantes de la música y del jazz no podemos privarnos ni privar a los que no lo conocen, de este instrumento de sonido limpio, pleno de luz y evocador de una atmósfera onírica.

HISTORIA DE LA MARIMBA EN ESPAÑA DENTRO DE LA MÚSICA ACADÉMICA, DESDE LOS AÑOS 60’ HASTA FINALES DEL SIGLO XX

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